placas de inducción

Y llegó la pregunta más común a la hora de reformar una cocina: ¿debería mantener mi vitrocerámica, volver al gas o atreverme con placas de inducción? Bueno, lo cierto es que, como todo, estas tres opciones tienen tanto ventajas como inconvenientes.

En Scava Cocinas trabajamos con todo tipo de cocinas, somos expertos en diseño y, como siempre, estamos aquí para sacarte de dudas. Porque sabemos lo importante que es elegir la opción perfecta cuando se trata de tu cocina soñada.

Cada una de estas herramientas tiene unas propiedades, puntos fuertes y débiles, que debemos conocer para poder decidir cuál es la mejor opción en cada caso. Así que os vamos a contar todo sobre vitrocerámicas, placas de inducción y gas. ¡La mejor elección es aquella que se toma con toda la información!

Placas de inducción

Hasta la aparición de la inducción en la cocina, siempre habíamos cocinado mediante la transmisión de calor. La aparición de las placas de inducción cambió de paradigma: esta tecnología detecta el recipiente y lo calienta mediante ondas magnéticas desprendiendo energía en forma de calor.

Desde luego, contar con esta tecnología en tu cocina es toda una innovación. De manera inteligente, la inducción localiza el recipiente e invierte su energía en calentarlo únicamente a él.

¿Ventajas? ¡Es mucho más segura! Al funcionar por contacto, el calor solo se acumula en la zona en la que estamos cocinando, quedando el resto de la superficie sin temperaturas altas. Además, las placas de inducción autorregulan su temperatura para mantener siempre la potencia que has escogido.

Esto es: si quieres tenerla en potencia 9, una vez alcanzada esta y para mantener la temperatura, bajará o subirá de potencia en función de la temperatura a la que esté el recipiente. ¡Casi magia!

Pero no todo es perfecto: el material con el que funciona esta tecnología solo reacciona a materiales ferromagnéticos. Es decir, tendrás que despedirte de todas tus ollas y sartenes que no estén hechas de este material: aluminio, terracota…

Vitrocerámica

En las cocinas vitrocerámicas existe un vidrio entre la fuente de calor y el recipiente que queremos calentar. La gran mayoría cuentan con un sistema eléctrico de resistencia que regula el calor automáticamente, aunque enfocándolo a zonas predeterminadas de la placa.

Al contrario que las placas de inducción, la vitrocerámica no detecta el recipiente sino que calienta aquellas zonas donde las resistencias han sido colocadas. Además, su calor depende de la corriente eléctrica con la que la alimentamos.

Muchos, aun existiendo la innovadora inducción, siguen inclinándose por la vitrocerámica. Es muy fácil de limpiar y todas ellas presentan indicadores de calor que te avisan si la placa aún sigue caliente. Esto no solo es más seguro, sino que ayuda a ahorrar energía.

Además, se calientan progresivamente y puedes usar cualquier tipo de material en ella. ¡Su eficacia no cambiará! Eso sí, estas cocinas tardan mucho en calentar y en enfriarse, y el gasto eléctrico de las mismas es bastante significativo.

Cocina de gas

Para los más tradicionales, para los que no se quieren alejar de los fogones: ¡la cocina de gas sigue siendo una opción! Hay quien sigue defendiendo que, como en una cocina de gas, ¡en ninguna!

Y no os preocupéis, en Scava Cocinas lo entendemos. Es difícil despedirse del encanto de los fogones. ¡Y no tienes por qué hacerlo! Si sabes cómo sacarles partido en tus recetas, esta cocina te ayudará a sobresalir como cocinero.

Pero ten en cuenta que es una cocina peligrosa y difícil de limpiar. Contar con accesos de gas en la casa puede generar accidentes muy graves, y por eso mucha gente decidió apostar por la seguridad de la tecnología de placas.

 

¿Te hemos ayudado? Ahora conoces los tres tipos de cocina principales, sus ventajas y sus desventajas. ¡Solo te queda tomar una decisión! En Scava Cocinas te estaremos esperando para ofrecerte la cocina que hayas elegido, la cocina de tus sueños.